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lunes, 14 de abril de 2014

Información y datos: la falacia estadística y la falacia numérica

Información es:

"Un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje"

Sobre la información, dice Gregory Bateson en "Mind and Nature":

"Información es todo cambio que supone una diferencia" ("information is a difference that makes a difference")

Es decir, un hecho aislado aporta o no información dependiendo del punto de vista del sujeto: la información es siempre interpretada subjetivamente.

El torrente de pequeñas cosas que caen sobre nosotros cada día son datos, pero no es información. Más detalles, no suponen siempre más información. Y por otro lado, la pequeña parte faltante en un conjunto de datos puede ser la clave que permita interpretar adecuadamente dicho conjunto.

Por desgracia, los datos son utilizados con mucha frecuencia para lo contrario: desinformar, para confundir, para llevar a las personas a conclusiones equivocadas. Para engañar.

Dice un chascarrillo que:

"Hay mentiras, luego hay mentiras gordas y después están las estadísticas"

Indudablemente, una estadística llevada a cabo siguiendo un procedimiento riguroso y exento de sesgos, y correctamente interpretada, da respuesta a una pregunta.

Y, en muchos campos del saber, como la sociología o la economía, es la única forma de tener información mínimamente fiable y verosímil.

Pero no siempre es el caso.

Al uso (intencional o no) de datos y estadísticas para llevar al interlocutor a conclusiones erróneas se lo denomina genéricamente falacia numérica o falacia estadística.

Sin ánimo de ser exhaustivos, presentamos a continuación una lista con los tipos más habituales de falacia estadística:
  • Falacia por estereotipo o falacia ecológica, en la que se trata a una población heterogénea como si fuese homogénea y se infiere la naturaleza de los individuos particulares a partir de las estadísticas agregadas del grupo al que dichos individuos pertenecen. Partir del supuesto erróneo que todos los miembros de un grupo muestran las mismas características del grupo. 
  • Falacia por falsa estimación de la probabilidad, o error de argumentación de Hoyle, que es el error que comete quien propone un mecanismo que da una probabilidad demasiado baja (o demasiado alta) para un fenómeno que en la realidad se da con una frecuencia mayor (o menor) de la que predice el modelo. Esto lleva a descartar hipótesis que pueden explicar bien las observaciones, por considerarlas de forma arbitraria como "demasiado improbables". De hecho, el teorema del "mono infinito" o "de los infinitos monos" afirma (demostrablemente) que cualquier suceso con una probabilidad arbitrariamente baja acaba convirtiéndose en casi seguro si se deja pasar un tiempo suficientemente grande. Una versión popular del teorema del mono infinito afirma que: "un mono pulsando teclas al azar sobre un teclado durante un periodo de tiempo infinito casi seguramente podrá escribir finalmente cualquier libro que se halle en la Biblioteca Nacional de Francia." 
  • Seleccionar las explicaciones (hipótesis) que interesan, y omitir deliberadamente otras hipótesis, quizá más relevantes, que pueden explicar mejor los datos observados. 
  • Paradoja de Simpson o (efecto Yule-Simpson) que es el error que comete quien establece una tendencia de una estadística simplemente combinando el resultado de varios grupos de datos. La paradoja de Simpson ocurre cuando una tendencia que aparece en varios grupos de datos desaparece cuando estos grupos se combinan y en su lugar aparece la tendencia contraria. 
    • Tomar la parte por el todo o el todo por la parte: intentar describir las características de todo un conjunto de individuos usando datos obtenidos sólo de una parte de ellos.
    • Falacia por irrelevancia o no-representatividad: utilizar un conjunto de datos insuficiente, demasiado pequeño y poco representativo como para obtener una estimación fiable.
    • "Cocinar los datos" dando más peso o importancia a los que apoyan la tesis y marginando a los que la desmienten.
  • Descontextualización: presentar los datos fuera de contexto, no describir adecuadamente el conjunto sobre el que se hace la estadística ni justificar las medidas y los estadísticos empleados.
  • Describir los resultados en términos relativos: variaciones, incrementos o decrementos, aceleraciones y desaceleraciones ...etc. y omitir los valores absolutos, es decir, no mencionar la cantidad real sobre la que se aplican estas medidas relativas. 
  • Centrarse en los detalles intrascendentes y no presentar la fotografía global. Perder de vista el marco de referencia. Lo que se conoce como "lonchafinismo".
  • Jugar con el marco de referencia espacial y temporal y con la presentación gráfica de las conclusiones, concentrarse en una parte de los datos, en una región espacial o en un intervalo temporal arbitrarios y extraer concusiones sobre la totalidad.

domingo, 13 de abril de 2014

Piratas de las ideologías: Revolucionarios psicópatas y reaccionarios integristas

En una entrada anterior describimos las revoluciones graduales y constructivas, distinguiéndolas claramente de las violentas y destructivas.

Tratamos la doctrina del shock y cómo el caos es una oportunidad para ciertos perfiles depredadores.


En esta entrada vamos a volver sobre dos de estos perfiles clásicos:

  • El psicópata revolucionario, ve en la destrucción del orden social previo la gran oportunidad para alcanzar el poder y modelar lo que según sus palabras es una "sociedad nueva" y que, en realidad, se parece más a un nuevo sistema de depredación más acorde a sus necesidades, preferencias y deseos. El proceso por el cual una minoría patológica, en la que predomina la psicopatía esencial, se hace con el control y aprovecha el caos generado por una revuelta es bien descrito por el psiquiatra polaco Lobaczewski y su grupo de colaboradores (entre los que se encuentran otros psiquiatras y sociólogos como Kazimierz Dąbrowski y Stefan Blachowski), que lo vivieron en primera persona tras las revoluciones comunistas en los países del Este de Europa. Los grupos que pilotan las revueltas pueden estar al principio movidos por intereses sanos y genuinos, pero ejercen de imán para este tipo de personalidades, que se infiltran en los movimientos, aparentando ser miembros sinceros y convencidos (recordemos que, para ellos, llevar una máscara es algo "normal") Al principio, se ocupan de tareas secundarias. Con el tiempo, sin embargo, y gracias a su capacidad para instrumentalizar a los demás y reconocerse entre ellos, van adquiriendo cotas de poder cada vez mayores, hasta el punto de conseguir desplazar, echar a un lado, o incluso expulsar de los puestos de responsabilidad a los militantes de la ideología original. En épocas de desintegración social, suelen fallar los mecanismos de control y selección de candidatos psicológicamente normales en las organizaciones sanas, abriendo el camino a este perfil depredador. 


En una vuelta de tuerca más, a veces la revuelta es azuzada desde el propio poder establecido, para obtener una justificación y poder así actuar de forma más agresiva y controladora contra la población, en un comportamiento que ya describimos en la entrada dedicada al gatopardismo.

Quienes desean legítimamente un cambio social que beneficie realmente a la población deben intentar tomar siempre el camino constructivo y gradual, sumando voluntades y evitando enfrentamientos por temas espurios.

Y tener especial cuidado de no caer en manos de estos manipuladores, de estos oportunistas, piratas de unas ideologías en las que no creen.

"Ser revolucionario, querer un cambio, no significa quererlo por cualquier medio, ser violento o radical. El radicalismo y la violencia también son patrimonio de los reaccionarios"

En palabras de Lobaczewski, cuando los grupos revolucionarios o conservadores caen en manos de estos depredadores:

"Comienza a dominar gradualmente una red cada vez más poderosa, compuesta por individuos psicopáticos y por quienes se asocian con ellos, opacando al resto. También se aplaca a los caracterópatas, que desempeñaron un papel esencial en la ponerización del movimiento, y en los preparativos de la revolución. A esto se suma que los seguidores de la ideología revolucionaria se ven "empujados hacia una postura contrarrevolucionaria". Ahora pasan a ser condenados por razones "morales", en nombre de nuevos criterios cuya esencia paramoralista no están en condiciones de comprender. Todo esto resulta en una violenta selección negativa del grupo original. Éste es el momento en que se consolida el papel inspirador de la psicopatía esencial, rasgo característico a lo largo de todo el futuro de este fenómeno psicológico macrosocial".

sábado, 12 de abril de 2014

Los populismos, las mayorías satisfechas y las guerras de la memoria

El populismo (en sentido peyorativo) es:

"el uso de "medidas de gobierno populares", destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si ésta posee derecho a voto, aún a costa de tomar medidas contrarias al estado democrático

El populismo se parece mucho a la forma degenerada de gobierno oclocracia, que ya tratamos en una entrada anterior, aunque el populismo supone un poder organizado.

Qué duda cabe que es más fácil gobernar dando a la gente lo que pide que quitándoselo, y muchos gobernantes caen en la tentación del populismo para perpetuarse en el poder.

Para quitar, para restringir, para dosificar, para adoptar un discurso como el de Churchill en la Segunda Guerra Mundial:

"Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" (en inglés "blood, toil, tears and sweat")

Hace falta una autoridad moral, ganarse un respeto, tener una trayectoria vital que muchos gobernantes mediocres no tienen.

El problema no es el hecho de dar en sí, sino dar por encima de las posibilidades reales, hipotecando el futuro y preparando el camino para el desastre, sobre todo si las medidas de gobierno populistas se toman a favor de una mayoría natural, pisoteando a una serie de minorías, como ya explicamos en la entrada dedicada al ciclo histeroide.

Uno de los problemas de las democracias occidentales es, precisamente, el cortoplacismo y el enorme peso político de la "mayoría natural" que le conceden los sistemas mayoritarios y representativos.


La ley es, muchas veces, la ley de las "mayorías satisfechas" de la que habla J.K. Galbraith. No hay necesidad de esforzarse demasiado, porque lo que hay ya le viene bien a una mayoría que está, por tanto, satisfecha y es inmovilista y conservadora.

Las mayorías satisfechas constituyen, en los modernos estados democráticos, una verdadera hegemonía cultural, un pensamiento único, al estilo de la que Gramsci describe.

Y suele decir:

"Carpe diem"

Y no pienses en el mañana. Quien piensa demasiado es un antisocial y un aguafiestas.

Dice Lobaczewski:

"Dichas épocas felices para un grupo, (frecuentemente alcanzadas a raíz de injusticias hacia otros pueblos o naciones) comienzan a coartar la capacidad de desarrollar una consciencia individual y social; los factores subconscientes asumen un rol decisivo en la vida. Una sociedad de este tipo, que ya ha sido infectada por este estado histeroide, considera que toda percepción derivada de una verdad incómoda es señal de "mala educación"."

Frente al inmovilismo, a la cultura de la satisfacción, a las explicaciones banales y falsas de los tiempos difíciles pasados y de la maldad humana, la escritora mexicana María Pía Lara propone narrar el mal, explicarlo y entenderlo.

Es una "guerra de la memoria" contra el conformismo y la autocomplacencia:

"Creo que las guerras de la memoria son como olas y mareas que regresan a sus playas trayendo nuevas historias y corrientes de generación de opinión. Lo importante es que existan las condiciones de apertura en la esfera pública para que esas nuevas corrientes puedan generar nuevas discusiones y auto-exámenes."


viernes, 11 de abril de 2014

El efecto Forer y la auto-percepción errónea

En 1948 el psicólogo Bertram R. Forer dio a sus estudiantes un test de personalidad, fingió que estudiaba las respuestas y les entregó un resultado que, en realidad, estaba extraído de una página de astrología.

Dio a todos el mismo análisis:

"Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Tiendes a ser disciplinado y controlado por el exterior pero preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser bastante irrealistas."

Y les pidió que valorasen, de 1 a 5, cuán ajustado era a la realidad.

La nota media fue un 4,2. 

Desde este experimento, se conoce como "Efecto Forer" (o falacia de la validación personal) a:

"la observación de que los individuos dan altos índices de acierto a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para poder ser aplicadas a un amplio espectro de gente."

El efecto Forer es una consecuencia de la tendencia que tenemos los seres humanos a rellenar los huecos y a completar lo que percibimos, a interpretarlo, dándole un significado.

Los seres humanos tenemos serios problemas para percibirnos a nosotros mismos de forma objetiva.



La auto-percepción es un proceso de reflexión personal, pero contiene muchos errores y muchas distorsiones insalvables. Sin una buena cantidad de opiniones externas cualificadas, es muy difícil ser consciente de nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades.

La palabra escrita tiene un gran poder. No podemos discutir con ella. Pervive mucho tiempo, y puede ser descifrada por personas en lugares y tiempos remotos por personas que quizá pensarán que fue escrita para ellas.

Por alguna extraña razón, los seres humanos tendemos a creer más fácilmente en algo escrito que en la misma narración cuando es contada de forma oral.

Y más aún si parece escrito para nosotros.

Ciertos textos tienen, además, el don de ser auto-proféticos. Recordemos que una profecía auto-cumplida es una aplicación del teorema de Thomas:

"La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición «falsa» de la situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera»."

Lobaczewski concede gran importancia en la gestación del mal en la sociedad a los escritos de carácter ideológico de ciertas personas con trastorno esquizoide.  

El truco de muchos adivinos, metalistas y charlatanes profesionales es conocer estos trucos de la mente y sacarles partido. Su práctica suele llamarse "lectura en frío".

Añadamos a esto que solemos recordar mejor los aciertos que los errores.

Haz 100 predicciones, y alguna acertará. Y serás recordado por ella y no por los 99 errores restantes.

El uso del "efecto Forer" para manipular las opiniones y las auto-percepciones de los demás es, por desgracia, demasiado frecuente.



miércoles, 9 de abril de 2014

El mito de Sísifo: Trabajar para el diablo

Ya dedicamos una entrada a los esclavos del mal, los que dedican su talento y su esfuerzo a intentar complacer a personajes sin escrúpulos.

Desgraciados, en el fondo, ya que los supuestos beneficiarios de sus esfuerzos no sólo no los aprecian, sino que los despachan con desprecio y una crítica destructiva.

A veces, son obligados a deshacer y rehacer las cosas una y otra vez, como en el mito de Sísifo, narrado en la Odisea: En el infierno, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo, consistente en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada. Justo antes de que alcanzase la cima de la colina, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Una y otra vez.


Nunca está bien, nunca es suficiente, siempre falta algo, siempre se podía haber hecho más y mejor.

El ser humano busca que su afán tenga sentido, que haya un "premio" a la dedicación y al buen hacer. En palabras de Lobaczewski:

"Desde el comienzo de la historia, el hombre ha soñado con una vida en la que los esfuerzos medidos de la mente y el cuerpo son recompensados, con un descanso bien merecido. Le gustaría conocer las leyes de la Naturaleza, a fin de poder dominarlas y sacar provecho de lo que tienen para ofrecerle."

Los seres humanos ("normales") sienten la necesidad de dedicar un tiempo a cultivar su mente, su "espíritu", preparar y enseñar a las generaciones siguientes y dejar un poso para la posteridad.

La expresión "trabajar para el diablo" hace referencia justamente a lo contrario: hacer un enorme esfuerzo y una gran dedicación a cosas sin importancia, que no son apreciadas o que simplemente son despreciadas de forma displicente por sus destinatarios.

Pocas cosas hay más devastadoras para el estado de ánimo de alguien que despreciar cruelmente sus méritos y el fruto de su talento y su esfuerzo.

Algunos saben hacerlo muy bien.

Dice el refranero:

"Quien trabaja para el diablo, sólo recibe coces"

Y el filósofo José Ortega y Gasset lo resume magistralmente:

"El esfuerzo inútil conduce a la melancolía"

martes, 8 de abril de 2014

La letra pequeña y los compromisos involuntarios

En la entrada dedicada a cómo protegerse de los psicópatas, comentamos la necesidad real de poner barreras (físicas y psicológicas) y evitar por todos los medios ser involucrado en sus actividades.

Nunca se ponen suficientes barreras contra estas personas.

Algo que, además, no es nada fácil, sobre todo si uno tiene la desgracia de ser el objetivo de ciertos tipos de personalidad manipuladora, como el "psicópata maquiavélico" (el manipulador que sabe conseguir de los demás lo que desea sin importarle las consecuencias de sus actos).

El manipulador profesional sabe, como un buen prestidigitador, ocultar el truco (que suele ser la parte más importante de la historia, la que nos da la clave para interpretar sus verdaderas intenciones y la que tiene mayores consecuencias) y dirigir la mirada y la atención de su víctima a lo que le interesa, a lo que le conviene, crear una ilusión de falsa confianza y despreocupación.

Crear una ficción atractiva y creíble.

Por analogía con ciertos contratos impresos en caracteres minúsculos (para que nadie se los lea), llamamos "letra pequeña" a todos estos detalles que se pasan por alto pero que, llegado el momento, cobran una importancia desmesurada.




Ya dice el refranero que:

"El diablo está en los detalles"

Más aún: el lenguaje jurídico y contractual que rige muchas de las consecuencias de los actos humanos, suele estar lleno de términos oscuros, tecnicismos sólo conocidos por los iniciados, por los expertos. Y, sobre todo, de cosas que se sobreentienden y que, aunque no estén escritas, influyen decisivamente sobre las obligaciones de las partes.

Conviene conocerlo, y dejarse asesorar por personas entendidas y de confianza. No por cualquier auto-denominado "experto".

Y en caso de duda, pedir siempre una segunda opinión.

Y actuar siempre delante de testigos de confianza.

A veces, mientras hacemos o dejamos de hacer ciertas cosas (enviar comunicaciones, asentir al teléfono, contestar a ciertas preguntas-trampa, dejarnos enredar o fascinar por ciertas personas sin escrúpulos ...etc.) estamos adquiriendo una serie de compromisos de forma inadvertida, algunos de los cuales (como, por ejemplo, un embarazo no deseado) puede que ya no tengan vuelta atrás.

Unos compromisos que ciertamente tendrán consecuencias en el futuro y que alguien puede reclamarnos.

Por tanto, para quedar obligado, no es necesario que nadie nos diga:

"Firme aquí"

lunes, 7 de abril de 2014

El miedo, la ansiedad y la pirámide de Maslow

El miedo o temor es:

"una emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que incluye al ser humano"

El miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. El temor al castigo, o a las consecuencias, suele ser suficiente para impedir que la gente haga ciertas cosas.

El refranero español dice que:

"El miedo guarda la viña"

No obstante, el miedo a veces es difuso, impreciso. Cuando se teme una amenaza indefinida, no materializada, se cae en la ansiedad, que es:

"una respuesta emocional o conjunto de respuestas que engloba: aspectos subjetivos o cognitivos de carácter displacentero, aspectos corporales o fisiológicos caracterizados por un alto grado de activación del sistema periférico, aspectos observables o motores que suelen implicar comportamientos poco ajustados y escasamente adaptativos"

Es decir, la ansiedad es el miedo incapacitante, fuera de control, y que se manifiesta de forma somática.

La ansiedad por un riesgo que se percibe como grave e inminente es el pánico, o "terror Pánico" (una expresión que viene del dios griego Pan, cuya imagen con cabeza de cabra ha servido de inspiración para la iconografía del Demonio cristiano).

Ya sabemos que una de las tres formas de poder que cita Aristóteles es la capacidad de hacer daño. El daño potencial, aunque sólo sea una amenaza difusa, actúa como freno porque causa temor y ansiedad.

Y también sabemos que, con cierto tipo de personalidades, el miedo al castigo es el único freno eficaz.

La pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas es una teoría propuesta por Abraham Maslow en un intento de explicar las motivaciones de a conducta humana.

Las necesidades, según Maslow, se clasifican en 5 niveles, de menor a mayor exigencia:
  • Necesidades fisiológicas básicas para mantener la homeostasis y la supervivencia: alimento, descanso, respiración ...
  • Necesidades de seguridad y protección, que surgen cuando las necesidades fisiológicas están cubiertas.
  • Necesidades sociales, derivadas de nuestra naturaleza sociable y nuestra capacidad de relación con los demás.
  • Necesidades de estima, tanto propia (conciencia del propio valor y dignidad), como la atención, aprecio, reconocimiento ...etc. por parte de las demás personas.
  • Autorrealización, relacionado con los objetivos vitales, el sentido de la existencia y la trascendencia.


Fijémonos que una amenaza nos causa mayor temor y ansiedad cuanto más abajo ataca en la pirámide de Maslow. La gente sin escrúpulos, cuando intenta atemorizar a sus víctimas, para conseguir chantajearlas y extorsionarlas, ataca precisamente a la base de la pirámide.

A veces, basta con una simple insinuación para que se enciendan todas las alarmas.

Las personas psicológicamente sanas tienen mecanismos psicológicos para canalizar el miedo y las emociones negativas, y administrar el dolor.
  • Verbalizar los temores y conversar sobre ellos con los demás, para ganar perspectiva y escuchar sugerencias o recibir ayuda. Las culturas antiguas elaboraban una rica mitología con historias de monstruos, malvados y héroes que les ayudaban a sobrevivir en un mundo hostil, que no comprendían adecuadamente.
  • Siempre que sea posible, alejarse de la situación, poner distancia o barreras con ella, o adoptar medidas preventivas (las que se adoptan para evitar que el riesgo se materialice) o paliativas (después de materializarse).
  • Meditar, para ayudarse a mantener una actitud objetiva y libre de miedos irracionales.
  • Tratar de convertir una situación amenazadora en una oportunidad de aprendizaje y mejora personal.